Calvicie y Mujeres
Calvicie

¿A Las Mujeres Les Gustan Los Hombres Calvos?

Las Mujeres Aman a los Calvos.

Cómo conquistar a una mujer, sin tener cabello.

No es como te ves, es como te sientes.

Mi vida cambió desde el día en que conocí a mi mujer. Ya sé, ya sé, es un cliché decir eso, pero hay cosas que la gente dice por una razón. Mira que yo soy una persona que le gusta cuestionarse lo que dicen todos, pero es verdad que el amor tiene más peso en tu vida que muchas otras cosas.

La historia de cómo conocí a Paola, no comienza desde el día en que entablé una conversación con ella, sino desde mucho antes. Y tiene mucho que ver con la manera en que lidié con un sinfín de cambios físicos y emocionales.

Como lo he mencionado en muchas notas anteriores, yo comencé a perder el cabello desde muy joven. A los 13 años ya se podía notar que mi cabello era muy escaso. Curioso, a los lados y en la parte de atrás de mi cabeza, mi cabello era rizado y grueso; pero desde la coronilla hasta mi frente, parecía una de esas imágenes satelitales que muestran la deforestación gradual de la sierra michoacana; era lacio y escaso. Comenzabas a ver parches y huecos, aún pequeños, pero perceptibles para el ojo entrenado. No me importaba entonces, ya que a los 13 años era bien parecido y extrañamente hábil para entablar conversaciones con las niñas de la escuela de enfrente.

3 años después, mi cabello se parecía a la economía global de aquel entonces; estaba sufriendo la recesión más fuerte de los últimos años (¿a quién se le ocurre comparar la crisis del 2008 con su calvicie? Pa’ que veas que a uno no se le acaban las tonterías).

Cada vez era más vergonzoso intentar de disimular mi temprana calvicie en el patio de la escuela, especialmente cuando el sol me daba directamente. Ese muchachito guapo y confiado con las mujeres, día a día era más incómodo en sociedad, y más torpe para hablar con el sexo opuesto. Aunque logré algunas conquistas breves y una relación fallida, no se puede decir mucho de mi habilidad como casanova.

Cuando llegué a la universidad, creí que mi vida iba a cambiar. Pude entrar a una escuela donde están las chavas más guapas del país; estaba decidido a hacer un cambio radical en la forma en que me comunicaba, actuaba y pensaba. Pero muchas veces, la vida solamente te quiere poner a prueba: te da una patada en los huevos, te avienta al agua y te dice – ahora nada. Tuve una fuerte depresión que duró casi 4 años. Durante este tiempo me sentía tan triste como nunca me había sentido antes. Una pesadumbre incesante, desesperante…preocupante. Mi relación con mi padre se estaba deteriorando, mi confianza se estaba destruyendo, estaba 15 kilos arriba de mi peso, fumaba 2 cajetillas de cigarros al día, tenía asma constantemente, bebía cada vez que podía y mi calvicie…empeoraba. Daba vergüenza que siguiera aferrándome (no está demás decir que ni siquiera intentaba tener una relación en ese momento).

Yo nunca quise estar en esa posición. Yo quería salir. Sabía que había mucho más de la vida que solamente estar tirado en un sillón sin hacer nada, que estaba en el momento con más potencial en mi vida; pero tal vez en este punto me era más sencillo hacerme la víctima y esperar que alguien me ayudara. Mala decisión.

Un día, no puedo recordar con exactitud si fue un comentario que hizo mi madre directamente a mi, mientras estaba perdido viendo al infinito, o si lo hizo esporádicamente y mi cerebro lo atrapó como planta carnívora – Si piensas que alguien te va a sacar de eso, estás equivocado, ¡si no haces algo por tu vida, te vas a quedar así!. Nunca podré olvidar el sentimiento de preocupación auténtica que sentí solamente de pensar que pasaría toda mi vida de esa manera. Me dije a mi mismo: no importa cuánto te cueste, no importa cuánto tiempo te tome, tienes que salir de aquí, bajar de peso, dejar de fumar y por lo que más quieras, rápate ese cabello ridículo.

En ese momento levanté el teléfono. Uno de mis mejores amigos me había pedido que lo acompañara con sus amigas a un bar de rock, pero le había dicho que no. Entonces le dije – Pepín, sí voy a ir con ustedes, ¿en dónde los veo?. Cuando colgué, me dirigí al mueble debajo del lavamanos de mi papá, donde guardaba una rasuradora eléctrica. La puse en el 0, me quité absolutamente todo el cabello y salí por la puerta. Fue una de las mejores noches de mi vida. Todas las chicas querían estar conmigo, aunque seguía 15 kilos arriba y fumaba como si se fuera a acabar el mundo; pero me sentía mucho más fuerte, mucho más confiado. Me la estaba pasando increíble.

Desde ese día entendí dos cosas muy importantes:

La gente te percibe como te sientes, no como te ves.

Nadie te va a sacar adelante, solamente tú y un buen par de cojones.

Así es como comencé a trabajar en mejorarme cada día, que es una de las cosas más difíciles de lograr. Tienes que ser implacable contigo mismo, fuerte, si te caes, te levantas y sigues adelante. Así es como con el tiempo dejé de fumar, bajé 20 kilos y recuperé mi confianza.

Mi éxito con las mujeres era directamente proporcional a la forma en que me sentía.

Tiempo después, cuando me sentía excelente conmigo mismo, me encontré con Paola. La mujer más cautivadora que ha visto el mundo. Inteligente, hermosa, carismática, divertida, intrigante, cariñosa, noble, auténtica…además estaba buenísima 😮 . Cabello negro rizado, que con la luz se vuelve rojizo, tez blanca con pecas, suave, ojos espectaculares y cuerpazo.  Hay mujeres que se saben inalcanzables, y saben que tú lo sabes, ¿sabes?.

Imaginaba hordas de hombres ofreciéndole anillos de compromiso, viajes a París, autos último modelo, pero a ella no le interesaba (tiempo después me enteraría que eso era bastante cercano a la realidad). Ella no solo era inalcanzable, sino completamente inolvidable.

Para su mala suerte, yo estaba pasando por el mejor momento de mi vida, mis años de esfuerzo para salir adelante estaban sacando lo mejor de mi. Déjame decirte que ella no tuvo oportunidad 😉 . No necesité ofrecerle viajes a París, ni coches último modelo, lo único que hice fue: conquistarla sin el más mínimo recato. Sin barreras, sin tonterías. Sabía que ella era la mujer que quería conmigo, y sabía que si ella no quería estar conmigo, yo iba a seguir de pie.

El amor es algo que sucede, pero depende de que estés receptivo para que eche raíces y crezca. Cuando me preguntan si fue difícil conquistarla, no lo fue, porque era como Michael Phelps en las olimpiadas, llevaba años entrenando para esto. Estaba listo mental y emocionalmente. Cuando ella lo vió, tomó la misma decisión. Sabía que íbamos a estar juntos para siempre.

Si crees que el que estés perdiendo el cabello te hace menos atractivo, estás muy equivocado. Sentirte inseguro porque estás perdiendo el cabello es lo que te hace poco atractivo. Sentirte menos nunca será un atributo atractivo. Es la confianza, el poder, la seguridad, lo que te hace irresistible.

Esto no significa que debas ser puro carisma y “tener verbo”, solamente debes de ser tú mismo sin pena alguna. Yo soy una persona naturalmente introvertida, si no, estaría haciendo videos de YouTube en lugar de un Blog, pero soy quien soy. Me acepto y trabajo todos los días en eliminar cosas que me dañan. Todos debemos tomar decisiones difíciles todos los días para seguir mejorando.

Como dice Will Smith “lo mejor de la vida se encuentra del otro lado del miedo”.

Las mujeres aman a los pelones, porque somos auténticos, confiados, viriles. Somos quienes han tomado la decisión de tomar el control de su vida. Eso se contagia, se emite. Y las mujeres son muy perceptivas. Buscan en un hombre los valores de alguien que puede salir adelante con sus propios medios, cuando quiere, porque quiere.

Toma el miedo y conviértelo en una experiencia superada.

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